La patrullera Erika García protagonizó un acto de solidaridad y vocación de servicio después del atentado contra la Policía Nacional registrado en el municipio de Los Patios.
La uniformada, de 30 años y con ocho años de servicio en la institución, ya había terminado su jornada laboral y se encontraba descansando en su vivienda, aproximadamente a siete cuadras del lugar donde ocurrió la emergencia.
Al escuchar la explosión y conocer que varios de sus compañeros podían encontrarse afectados, decidió salir inmediatamente para apoyarlos.
Sin tiempo para cambiarse de ropa, Erika abordó su vehículo particular y llegó al lugar vistiendo su pijama. Allí encontró a varios uniformados que necesitaban asistencia, mientras los organismos correspondientes atendían la emergencia.
La patrullera comenzó a colaborar en las labores de atención y evacuación. Su participación fue especialmente importante en el auxilio del intendente Luis Ernesto Ramírez, uno de los policías que resultó gravemente afectado.
De acuerdo con el relato conocido, Erika ayudó en la extracción y traslado del uniformado para facilitar su atención médica y permaneció en la zona mientras avanzaban las labores de emergencia.
“Voy a apoyar, y si me toca dar la vida por mis policías, lo voy a hacer”, habría expresado la patrullera antes de salir de su vivienda.
Su actuación ha sido destacada como una muestra de solidaridad, compañerismo, compromiso y sentido de pertenencia hacia la institución.
La Policía Nacional resaltó que la decisión de la uniformada demuestra que la vocación de servicio puede ir más allá de una jornada laboral, especialmente cuando se encuentra en riesgo la vida de sus compañeros y de la comunidad.


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